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El consumo "excesivo".

El consumo “excesivo”.


Recientemente un diputado de la Asamblea Nacional (Ricardo Molina) de mi amado estado Aragua, en un arrebato propio de quien no solo se cree superior sino que considera a sus congéneres poco menos que bacterias, inspirado por un halo moralista que no se sabe bien de donde lo sacó, afirmo en una entrevista para el canal nacional TELEVEN, que “No justifico que alguien adquiera cinco o seis pares de zapatos al año. El consumo excesivo innecesario. El patrón de consumo en Venezuela está totalmente distorsionado y la gente tiene que cambiarlo””.







Lamentablemente hay que aclararle al diputado y a muchísima gente que piensa como el diputado, que gracias a Dios nosotros los ciudadanos no necesitamos justificar la adquisición de absolutamente nada en esta vida. Se supone que uno cuando cumple la mayoría de edad solo se debe justificar a sí mismo, porque uno es dueño de sí mismo, y uno vive para sí mismo. El diputado, que actúa como el mas ignominioso de los tiranos que han inspirado y exhalado en esta tierra, pretende vaya usted a saber con qué legitimidad, decirle a la gente cuantos pares de zapatos debe comprarse. Como si fuera poco le confiere a esa actitud la responsabilidad de ser la causante de la más estruendosa crisis que la historia de este país haya conocido.

El diputado entonces, no solo peca de soberbio sino de ignorante (podríamos decir que estas características siempre van unidas). No obstante, Molina se encuentra totalmente divorciado de la realidad, presumimos que ha sido por sus muchos años viviendo del erario público y de las mieles del poder, que no se ha enterado que comprarse tan siquiera un par de zapatos hoy por hoy en la patria de Bolivar es un acto casi milagroso debido a la inflación criminal, el manejo absurdo de políticas fiscales, el derroche por un lado y por el otro el robo de las divisas del país, y de la más grande plaga que haya conocido esta sociedad como es el socialismo del siglo XXI. 






Pero estas actitudes no son nuevas. En el siglo XIX cuando irrumpe el socialismo, la clase aristocrática Europea tomo la misma actitud; al darse cuenta que su “status” sufrió un menoscabo puesto que su anterior clase trabajadora gracias a la revolución industrial y al capitalismo podía adquirir bienes y servicios que antes fueron exclusivos de los pudientes. Todo ello motivó una ola de críticas revestidas de teoría sociológica o antropológica, algunos hasta religiosa, pero nadie pudo disimular el trasfondo clasista que tales posturas escondían. A pesar de ello, gente que otrora hubieran sido desclasados y jamás hubieran podido adquirir ni una décima parte de lo que hoy ostentan gracias a ese sistema de libre empresa y de producción en masa, se hacen eco de estos juicios de valor sin ser aristócratas y peor aún, sin entender media papa de economía.

Los socialistas como el diputado Molina se empeñan en ignorar que no hay consumo sin producción, y que no hay producción sin ahorro. El problema de Venezuela no es de consumo porque ya no se produce y lo poco que hay es impagable gracias a las políticas del gobierno que destruyeron el ahorro.

Muy pocos en esta nación pueden comprarse tan siquiera un par de zapatos señor Molina, a diferencia de usted y su sequito que seguramente sí pueden adquirir varios pares de zapatos al año y por lo tanto esa idea la trasladan al pueblo. Pero aun en el caso de que pudieran, usted no es quien para que en virtud de una reminiscencia clasista y nobiliaria pretenda ser juez de los estilos de vida de los ciudadanos.

El mensaje al país debe ser que ningún burócrata tiene la capacidad para decirnos que comprar y que no comprar, sea un par de zapatos, un kilo de harina, una casa, azúcar, leche, un carro, un cartón de huevos, o papel toailet. Nunca debe usted como ciudadano sentirse culpable de lo que adquiere por medio de su esfuerzo y su trabajo. Nunca debe permitir que un funcionario electo por sufragio o no, le diga cómo vivir su vida.

"Día de la Libertad, Venezuela, Iglesia y socialismo"




Hoy es uno de mis días favoritos, y es que entre la pléyade de celebraciones oficiales que día a día surgen y se promueven con el ánimo de crear consciencia, educar a las nuevas generaciones y llamar a la reflexión, el día de la Libertad debe tener un lugar especial en cada ser humano que haya transitado por esta esfera azul. lo que se conoce como el día de la Libertad (declarado así desde el 2001) no está avalado propiamente por ninguna organización lo que lo hace doblemente significativo puesto que no se espero un reconocimiento burocrático sino que se popularizo entre ONGS y asociaciones académicas que vieron en esta fecha uno de los acontecimientos más hermosos y simbólicos que un siglo totalmente convulsionado lleno de violencia y enemistad nos pudo legar como fue la Caída del muro de Berlín un 9 de Noviembre de 1989.

Uno tendería a pensar que esta fecha es una fecha política (que lo fue) pero no de una manera exclusiva sino más bien consecuencial. La “caída” del Muro de Berlín (en lo especifico) y el “derrumbamiento” del sistema Comunista se debió no a un evento casuístico o involuntario, por el contrario, fue producto del hastío de una población que se harto de ser rehén de un sistema y de una idea que acabo con la vida de 100 millones de personas en poco más de un siglo de implementación. Y si hay un grupo de personas a las que hay que aplaudir por la gesta heroica yo diría que los fieles creyentes del Cristianismo del otro lado de la cortina de hierro deben ser honrados. Deben ser honrados porque una y otra vez so pena de ser desterrados, exiliados, torturados y asesinados por la hermosa y digna creencia de que Jesús siendo hijo de Dios murió por nuestros pecados y por ejercer la libertad religiosa se jugaron la vida, el bienestar de sí mismos y de los suyos ante cada profesión de Fe, se hiciera esta de manera pública o privada. Al final del siglo la organización que las iglesias de distinta denominación así como la valentía de los creyentes lograron hacerle frente a un sistema en decadencia pero que seguía inspirando terror luego de tantas décadas de amedrentamiento y violencia sistemática; el socialismo fracaso y la Libertad venció, a un precio muy alto pero es que un vellocino de tan alto calibre bien vale el riesgo.

En estos tiempos, 26 años mas tarde en una nación al Norte de Suramérica y que fue conocida por inspirar la creación y la Libertad de otras 5 naciones vive una situación muy parecida a la de los rehenes en la Unión de Republica Socialistas Soviéticas; sometidas a expropiaciones, agresiones institucionalizadas, inflación, escasez, racionamiento, carencias y vicisitudes propias de países no solo subdesarrollados sino de economías de post guerra, con cercos físicos y económicos para emigrar, pero a la vez persiguiendo a la disidencia con el objetivo de que los focos de resistencia se esfumen, todo ello ha servido si es que cabe el termino, para que buena parte de Venezuela busque a Dios, para que Venezuela entienda al igual que el salmista que su socorro viene de lo alto. Hoy por hoy lo espiritual ha sido el refugio de millones que han perdido la esperanza en un liderazgo que no da respuesta al clamor ni de cambio ni de representatividad, pero sobre todo, que no ofrece una salida clara (bien sea por parte del oficialismo o de la oposición) a la trampa histórica mas pérfida que quepa imaginar, el socialismo.

La reflexión es a que la iglesia Cristiana (de cualquier denominación) entienda el llamado histórico que  tiene en liderar al pueblo, ese pueblo que padece, que sufre bajo el yugo de un Faraón moderno, un Faraón que no es solo una persona sino un sistema que por medio de la tecnificación de sus herramientas las ha hecho más sutiles pero no menos criminales. Es necesario que en Venezuela la iglesia Cristiana como lo hizo la iglesia clandestina detrás de la cortina de hierro lidere un cambio pacífico pero contundente. Que entienda que está llamada a ser cabeza y no cola, y que una solución a este conflicto pasa inexorablemente por su mediación y también por la capacidad de presión para exigir responsabilidades y cambio de rumbo a este desastre en el que nos encontramos.

Nerón ha vuelto y volvió revestido de legitimidad democrática, chantaje mediático, persecución judicial, registros y censos con fines impositivos, el que no entienda que la iglesia está en riesgo no conoce la naturaleza del monstruo o por el contrario, la iglesia no estaría siendo luz entre tanta tiniebla sino se siente amenazada por un sistema que día a día quita la vida de miles de personas y que condena a tantas otras a la miseria.

El grito que mas retumbo en aquel 1989 fue el de “El comunismo está muerto, Dios está vivo” creo que sería ideal una vez más proclamar el Señorío absoluto de Dios sobre una sociedad a la vez que se condena una idea que ha hecho más daño del que se le debió permitir jamás.







Expropiar es Robar



Esta semana ocurrió algo, que tiene un significado histórico increíblemente peculiar. Un presidente en el acto de entrega de su “Memoria y Cuenta” ante la asamblea nacional fue increpado por “Ladrón”.

Un evento de semejante naturaleza y repito, significación, me ha servido de bálsamo renovador en esta lucha. Al fin, un ciudadano(a) tuvo la valentía de erigirse frente al Jefe de Estado de su país y decirle en su cara y en cadena nacional una verdad del tamaña de una catedral (diria un español). La denuncia si bien no fue hecha por un ciudadano cualquiera sino por alguien que goza de una inmunidad especial por la relevancia de su cargo no le resto merito al mayor ejercicio de conciencia ciudadana que una persona puede acometer, como es el de controlar, denunciar, aclarar, y responsabilizar a los funcionarios públicos por las actuaciones durante el ejercicio del gobierno.

Tal denuncia se fundamento en el actuar y proceder entorno a las expropiaciones llevadas acabo en los últimos 14 años de gobierno en nuestro país. Lamentablemente no todo puede ser color de rosa, y si bien hubo una muestra de crecimiento y madurez política, los mismos agoreros leguleyos de siempre (vaya usted a saber con que finalidad) quisieron hacer salvedades respecto de la “imprecisión” de que expropiar “no es robar” si se acompaña dicho acto de un procedimiento previo y de una justa indemnización.

A continuación en un ejercicio de pedagogía, como en efecto trato de que todos mis artículos lo sean, voy a explicar por que a la luz de los que defendemos la propiedad privada, los derechos individuales y el limite en el ejercicio del poder publico, la expropiación bajo cualquier circunstancia ya sea precedida o sucedida de actos “legitimantes” constituye verdaderamente un ROBO.

Seguidamente precisaremos un par de conceptos que nos ayudaran a hilvanar mejor las ideas.